"Es así":
La vida es dura. Nadie sabe si hay algo después de ella que merezca la pena, que sea lo suficientemente bueno que compense todo el dolor que sufrimos a lo largo de nuestra vida. Somos seres inestables, yo la primera. Criaturas "de dudas infinitas", inseguras, terriblemente miedosas y valientes a la vez. Huimos del dolor buscando la "felicidad" y ni siquiera sabemos qué es, únicamente podemos hacernos una idea. Somos valientes atreviéndonos a querer, pues cuando permites a alguien entrar en tu vida te haces vulnerable al dolor. ¿Merece la pena? A día de hoy solo puedo decir que de cada derrota aprendes algo, que las personas son pasajeras y que muy pocas estarán ahí para compartir grandes momentos y muchas menos para ayudarte a seguir adelante. El dolor nos hace crecer, madurar, buscar un motivo para avanzar o, en su defecto, nos quita las ganas de luchar. He aquí la importancia de dejarse querer. Cuando algo duele tanto que te quita la vida, son las personas que están en tu vida las que deben ayudarte a que ese dolor se convierta en el motivo para continuar. Es la forma de compensarnos esa confianza que depositamos al creer que no nos fallarán. Y si lo hacen, el camino será duro, quedarán aún menos, pero las valorarás más. Todo se complica más cuando no tienes la certeza de que no suceda, cuando no lo puedes ver, cuando no lo puedes sentir, cuando te han traicionado con anterioridad y has vuelto a confiar, es jodidamente complicado rechazar la tentación de huir ante la posibilidad de volver a sufrir. Hablo con conocimiento de causa y aún sigo dando consejos que no me aplico. Nunca le recomendaría a nadie arriesgarse a sufrir de nuevo después de haberlo hecho, sino que le aconsejaría pasar todo el dolor de golpe y no volver a arriesgarse. La envidia es mala, la desconfianza tortura y los celos matan. Pero no aprendemos y volvemos a querer, volvemos a dudar, volvemos a sentirnos mal, volvemos a ilusionarnos, volvemos a sentir celos, volvemos a sacar esa parte que odiamos de nosotros mismos y fingimos haber cambiado cuando, en realidad, no lo hemos hecho. Pero somos humanos y nos creemos los seres con mayor inteligencia. Por eso destrozamos vidas, hacemos daño, traicionamos a quien nos quiere y cuando es tarde y el daño ya esta hecho nos arrepentimos. Somos la viva representación de la gilipollez pero nos creemos con derecho a ser los dueños del mundo. Dominamos vidas con palabras y somos marionetas de un destino en el que no creemos. No somos el tiempo que nos queda sino la sucesión de recuerdos que valieron la pena. Luchas u obedeces, tú decides.
=)
En cada vida, en cada ser, en cada corazón, siempre hay un secreto guardado... es en nuestro invaluable cofre mágico, donde depositamos nuestro tesoro más preciado... Mantengamos la llave escondida en nuestro interior, para que ese sueño que habita siempre en nosotros, se transforme en nuestro mejor aliado y no, en nuestro más temible verdugo... Soñar cada día... nos mantiene vivos... ocultar nuestros sentimientos más íntimos nos ayuda a crecer en nuestras emociones internas porque vivimos con la esperanza de que algún día, ese sueño, pueda convertirse en una realidad... Pero mientras llega ese día tan esperado, permítele a tu alma volar y nutrirse de su propia esencia, disfruta de este lugar preparado especialmente para ti, donde las expresiones van más allá de ser secretas.
jueves, 1 de agosto de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario